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Entrevista a Roberto Caperán, Inspector de Policía

A veces, sin esperarlo, sin ni siquiera haberlo pensado te encuentras sorpresas, y nos referimos a las que te encuentras en el camino que recorremos dentro de nuestra Institución.

Sorpresas desagradables en ocasiones, pero en muchas otras, más allá del día a día del trabajo policial te encuentras con una historia personal, una historia de retos, de sacrificios y de logros.

inspector policia boxeador

Hoy tenemos la oportunidad de hablar con Roberto Caperán, Inspector de Policía y tres veces Medalla de Oro en Boxeo en las Olimpiadas Policiales, considerado el Campeonato de Mundo Policial y en el que participan agentes de policía de todo el mundo.

Además del sacrificio que supone la dedicación a un deporte tan exigente como el Boxeo, Roberto Caperán ha sido capaz de aprobar las oposiciones a Policía, Oficial de Policía, Subinspector e Inspector, y, por si fuera poco, todas ellas al primer intento. Ahí es nada.

Bienvenido Roberto a unpolicia.es, comenzamos… parece mentira que resumamos tu historia en tres párrafos, nos preguntamos cómo te ves a ti mismo, cuanta parte de ti es boxeo y cuanta es Policía.

Me veo como un privilegiado ni más ni menos. Tengo un buen trabajo y una familia maravillosa. En los tiempos que corren poco más se puede pedir.

Soy Policía y lo soy las 24 horas del día, pero el boxeo forma parte de mí y de mi personalidad. Lo que me ha aportado no tiene precio y desde luego no se enseña en ninguna universidad. Tengo muy claro que, si con 16 años no hubiese entrado en aquel gimnasio, hoy no estaría donde estoy.

Centrándonos en la parte policial, ¿qué te llevó a presentarte a la oposición?

La mía no es la típica historia vocacional. Dejé una carrera universitaria para ponerme a trabajar con 19 años. Carecía de motivación y sentía que eso no era lo que quería hacer en la vida. También tenía claro (y mis padres aún más) que no iba a pasear los libros. Así que empecé a trabajar de taxista con mi padre. En esa época unos compañeros del gimnasio estaban opositando y me recomendaron que me informara. No tenía familiares o allegados en la policía así que desconocía muchos aspectos de la profesión, más allá de las noticias o las películas. Sabía menos aún de la mecánica de una oposición. Así que fui a una Academia y allí me explicaron los requisitos y el proceso para pasar a formar parte del CNP.

Decidí apuntarme y compaginándolo con el trabajo, pasé las distintas pruebas ingresando en la Academia de Ávila en septiembre del año 2004 en la XX-A promoción de Escala Básica

¿Siempre tuviste claro el presentarte a las distintas escalas a la primera oportunidad?

Mi mentalidad siempre ha sido el “partido a partido”, nunca me he puesto objetivos concretos a largo plazo. El problema de muchas personas es que se pasan mucho tiempo soñando con sus metas, en vez de trabajando para lograrlas.

Mis padres me enseñaron desde pequeño que el trabajo duro es el único camino y que nadie me iba a regalar nada. Y aún con todo muchas veces las cosas no salen bien.   

-Compaginar el trabajo y el estudio de las distintas oposiciones supone sacrificar otras cosas, ¿que has de dejado de hacer?

Realmente soy una persona muy casera. Tengo pocas aficiones más allá del boxeo, el cine (las series) y estar con mi familia (mis perros incluidos). Y obviando algunas partes muy farragosas, nunca me ha costado demasiado estudiar la mayoría de manuales. A mí me gusta y me interesa todo lo relacionado con la policía.

Si no fuera así hubiera sido muy complicado asimilar tanta información en cada oposición.

¿Cuál de las oposiciones te ha resultado más complicada?

Todas tienen su dificultad pero las variables más decisivas son las personales, tu situación familiar, laboral, problemas de otra índole… Un mal año a alguno de estos niveles puede suponer el suspenso. En mi caso fue la oposición a Subinspector la más dura. Se me juntaron varios problemas además de la preparación para las Olimpiadas de Belfast. La prueba está en que no fui capaz de llegar a mi peso de pelea y tuve que subir a una categoría 5 kilos superior. Además, tuve el primer examen un mes después de ganar el campeonato. Fue un año muy estresante.

La de ejecutiva es la más extensa en temario y coincidió con el nacimiento de mi hijo. Éramos padres primerizos, no contábamos con ningún tipo de ayuda familiar y al principio se nos hizo un poco cuesta arriba. Una casa con un recién nacido no es precisamente el ambiente ideal para estudiar una oposición.

La de oficial quizás fue la más asequible, sin embargo, hay que tener cuenta que en aquella época estaba soltero, destinado en un “k” de noches y tenía todo el tiempo del mundo para estudiar.

La de Policía, más que difícil fue densa, muchas pruebas, durante mucho tiempo y en especial una tremendamente subjetiva como es la entrevista. No tienes muy claro cuál es el perfil que buscan y pensé que me descartarían por ser muy joven (tenía 21 años cuando ingresé).

-En cuanto al último curso de formación que has hecho, el de Escala Ejecutiva, ¿no te parece excesivo dos cursos académicos y 7 meses de prácticas para alguien que ya es profesional de la Policía?

Entiendo que es un requisito necesario para acceder a la escala, desde un punto de vista funcionarial. Pero es cierto que se hace muy largo, y tiene un coste personal y familiar importante, ello unido a que la Policía pierde operativamente a funcionarios muy válidos durante casi 3 años. Supongo que con las nuevas titulaciones exigidas cada vez se reducirán más los procesos formativos y eso beneficiará a todos en un futuro.

¿Qué cambiarias de los procesos de ascenso?

Quizás sería positivo crear instrumentos que permitan conciliar la vida personal del funcionario con un ascenso profesional. He conocido a grandes policías que han renunciado a promocionar por las repercusiones familiares que podía acarrearle un ascenso. Pero entiendo que es muy complicado y que posiblemente podrían provocar también situaciones injustas.

Dejando a un lado los procesos de ascenso. Sabemos que durante estos últimos años has desarrollado tu trabajo policial en el ámbito de la seguridad ciudadana. ¿Sientes que es tu especialidad?

La verdad es que no he conocido en profundidad otras especialidades para hacer esa valoración. Sí he observado que en los últimos años ha habido un cambio importante en la percepción de la Seguridad Ciudadana. Cada vez hay más peticiones para prestar servicio en los GAC y GOR, especialmente en Madrid donde yo he estado destinado. Parece ser que ya no somos “el patito feo”, que era la sensación que muchos siempre hemos tenido. Los programas de televisión han dado mucha exposición a estas unidades y creo que las han hecho más atractivas. También es cierto que se han mejorado otros aspectos como los turnos o la uniformidad. Yo he patrullado con zapatos, “torera”, corbata y gorra de plato… y puedo decir que no era una uniformidad adecuada desde el punto de vista operativo y “televisivo”.

-Volviendo al Boxeo. Hemos visto videos tuyos en los que te emocionas tras ganar el último combate en las Olimpiadas Policiales, la sensación de conseguir la medalla de oro tras tanto sacrificio debe de ser indescriptible ….

-y además lo repites en tres ocasiones, ¿donde se celebraron?

El boxeo es un deporte duro, muy duro. Detrás de un combate hay muchísimo trabajo, muchos nervios y muchos sinsabores. Ganar un evento tan importante en un marco como la ciudad de Nueva York y además vencer en la final por KO fue inolvidable. Era el décimo aniversario del 11 S y la ciudad se volcó. Luego además sufrimos el azote del huracán “IRENE” que obligó a suspender los juegos unos días. Las calles estaban desiertas y todos estábamos recluidos en los hoteles. Aquello parecía una película de ciencia ficción, aunque vista la actualidad…

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En aquel contexto era complicado controlar las emociones. Después de esa primera medalla me rompí el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha y pasé una larga convalecencia. Pero esa primera experiencia fue la que me animó a recuperarme y prepararme para las siguientes Olimpiadas que fueron en Belfast 2013 y en Fairfax (EEUU) en 2015.

¿Cómo decides participar? ¿Quién corre con los gastos?

Unos amigos de Asturias (bomberos y policías) compitieron en 2009 en las Olimpiadas de Vancouver en Canadá. Me dijeron que había sido una gran experiencia y que si quería participar con ellos en las siguientes. Tuve muchas dudas ya que había dejado de competir hacía varios años y había sufrido lesiones graves en la rodilla. Fue mi novia (ahora mujer) que es más “echada palante” que yo la que me convenció y animó a competir así que al final accedí.

Gastos corres tú con ellos, aunque a muchos deportistas, se los abonan sus cuerpos de origen. Lo que hacen muchos compañeros es conseguir patrocinios, vender camisetas u otros recuerdos que a menudo cubren una gran parte de los gastos.

¿Qué policías participan?

Participan prácticamente todas las policías y departamentos de bomberos de los países desarrollados. Y la mayoría de ellas, en algunas especialidades, tienen equipos estables que compiten habitualmente.

Por ejemplo, la Policía Federal de México, los departamentos de Policía y Bomberos de la ciudad de Nueva York o la policía nacional italiana tienen equipos muy potentes de boxeo.

La realidad es que te puedes encontrar desde medallistas olímpicos absolutos hasta policías para los que el deporte supone simplemente un pasatiempo, si bien en boxeo es obligatorio estar federado y acreditar un reconocimiento médico bastante exhaustivo. En un deporte de contacto como el boxeo la preparación ha de ser muy buena ya que la integridad física puede peligrar en caso contrario.

En Nueva York participó en los Juegos un boxeador de India, que era una especie de “policía honorífico” en su país y había sido medalla de bronce en las olimpiadas de Pekín 2008 llamado Vijander Singh. Literalmente pasó por encima de sus rivales. Otras veces veías un boxeador destacado y al “googlearle” comprobabas que había sido profesional. A menudo había quejas, descalificaciones y boxeadores que abandonaban la competición al ver el nivel.

Hay mucha picaresca y en ocasiones mala fe para acreditar la experiencia de combate a la hora de encuadrarte en una de las tres categorías existentes Novice, Intermediate y Open, en la que no hay límite de experiencia de combate y en la cual yo participé en Fairfax en 2015. Estamos hablando de enfrentarte a gente con más de 50 peleas en su haber y la mayoría con experiencia internacional defendiendo a su país.

Hay que tener muy claro que si vas a ir a estos juegos has de contar con estas “eventualidades”.

¿Quién ha sido tu rival más duro?

El rival más experimentado que tuve fue un bombero de Nueva York al que derroté en Fairfax en la final de la categoría Open. Aunque debo decir que el combate más duro fue en Nueva York contra un bombero de Arizona de origen mexicano, con el cual trabé una gran amistad y que ahora compite en artes marciales mixtas. La prueba está en que en las siguientes olimpiadas en Belfast se proclamó campeón ganando sus tres combates por KO.

¿Seguirás entrenando?

Hasta que el cuerpo aguante se intentará. La verdad es que en la situación en la que estamos practicar boxeo u otro deporte de contacto es muy complicado. Los siguientes juegos debían celebrarse en Rotterdam (Holanda) en 2021, pero se han retrasado un año por la situación de la pandemia. Me pillan con casi 40 años (límite de edad para poder competir en boxeo) y con una inactividad de combate importante. Además, yo compito en la categoría Open, en la que los rivales prácticamente no prestan servicio profesional y se dedican exclusivamente a pelear. En ese sentido debería ajustar muchísimo el peso, y tomarme la preparación muy en serio.

Pero me hace especial ilusión que mi hijo me acompañe y pueda vivir también una experiencia como esa. Así que intentaremos si es posible “guardar una última bala”.

Y la última pregunta, la que todos nos estamos haciendo. ¿Te han ayudado tus habilidades como boxeador en todos estos años en tu trabajo como policía?

El boxeo y más el de competición proporciona una preparación física muy buena. Yo además he competido también en Kickboxing, especialidad que mejora otros aspectos como la elasticidad y amplia el arsenal de defensa.

Ahora bien, usar el golpeo de pierna o puño en la reducción de una persona es muy complejo. Difícilmente defendible desde el punto de vista legal en este país. Además, no solo es relativamente fácil lesionar de gravedad a la persona que tratas de detener, también es habitual sufrir lesiones en las propias manos.

En mi opinión solo es recomendable usarlo en casos extremos, agresiones graves realizadas por personas armadas, corpulentas o muy agresivas. Y también, en el caso de que por el tipo de ataque (súbito, por la espalda o varios individuos simultáneamente). la situación lo demande.

He tenido que usar “mis conocimientos” un par de veces desde que soy policía y en los dos casos estaba plenamente justificado, como así entendieron los tribunales. Y con todo, muchas veces de la imputación inicial y los consiguientes dolores de cabeza no te libra nadie.

Lo que sí proporciona el boxeo es seguridad, templanza y sobre todo decisión. Esa es la clave a la hora de usar la fuerza. Dos compañeros coordinados, medianamente corpulentos y que actúen de forma decidida pueden reducir prácticamente a cualquier persona. Pero es necesario entrenar habitualmente y mantener una forma física aceptable.

También es importante para el autocontrol. Las situaciones violentas inducen un gran estrés y esto puede provocar en ocasiones excesos involuntarios en el uso de la fuerza. Esto puede ser muy problemático en estos tiempos en los que un gran número de intervenciones policiales son grabadas por particulares, siendo difundidas y fiscalizadas públicamente.

Por último, quiero añadir que desde el punto de vista policial es importante tener nociones en combate cuerpo a cuerpo (BJJ, grappling u otros tipos de lucha) y más teniendo en cuenta que normalmente actuamos en situaciones de superioridad numérica.

PREGUNTA AÑADIDA

¿Qué expectativas profesionales tienes en un futuro cercano?

He estado siempre en la calle, y a estas alturas ya es complicado reciclarse a otras especialidades. Ser jefe de zona del GAC en Madrid colmaría todas mis expectativas profesionales, pero donde me pongan cumpliré como he hecho siempre.