La naturaleza de esta nueva confrontación entre democracia y totalitarismos es diferente a los conflictos que hemos vivido en el pasado. Por un lado, se produce una situación intermedia entre la paz y la guerra en la que los contendientes intentan mantener el conflicto por debajo del umbral de confrontación abierta, pero utilizan todos los medios posibles para desgastar y debilitar al adversario. Por otro, se amplía la panoplia de acciones hostiles eludiendo en lo posible la utilización de las capacidades militares. En muchas ocasiones se emplean además estrategias elusivas de forma que no siempre es fácil identificar al agresor.
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Un Escenario de Conflicto Híbrido
Esta zona gris no es algo enteramente novedoso. En conflictos anteriores se han realizado operaciones encubiertas, acciones de influencia, tácticas de guerra psicológica o se ha perseguido la desinformación del enemigo. Sin embargo, lo que resulta novedoso en los conflictos actuales es la proporción de este tipo de acciones en detrimento de las operaciones militares convencionales.
En esta zona gris proliferan las denominadas amenazas híbridas, que combinan agresiones en el mundo físico con ataques en el mundo virtual. En este último campo se producen ciberataques que afectan a las infraestructuras críticas o servicios esenciales de un país, campañas de desinformación que pueden alterar procesos electorales y la difusión de bulos o fake news que dividen y desestabilizan la sociedad.
Características de las Nuevas Amenazas
Una característica de este nuevo tipo de amenazas es su relativo bajo coste en relación con los medios militares tradicionales, obteniendo a cambio efectos que pueden ser devastadores. Estas nuevas amenazas exigen dotarse de estrategias y capacidades para poder neutralizarlas.
Ejemplos de Ataques en la Confrontación Global
No estamos hablando simplemente de amenazas hipotéticas. Rusia ha consumado ya ciberataques a países miembros de la OTAN, saboteando sus redes informáticas. Ha generado campañas de desinformación en Reino Unido, Estados Unidos y España con el objetivo de influir políticamente y desestabilizar estos países. Además, es común la difusión de fake news utilizando el creciente poder de las redes sociales para sembrar temor y minar la confianza de los ciudadanos en sus instituciones.
Pero más allá de las amenazas cibernéticas, en el marco de esta confrontación global todo puede ser utilizado como instrumento de agresión o influencia sobre el rival. Algunos ejemplos incluyen:
- Flujos migratorios: Las crisis migratorias han sido utilizadas como herramientas de chantaje o desestabilización de países fronterizos.
- Política comercial: Se han implementado guerras de aranceles como represalia económica.
- Suministros energéticos: Utilizados como palancas estratégicas para condicionar la toma de decisiones de una potencia rival.
- Producción y distribución de vacunas: Empleadas como armas estratégicas para ganar influencia o fortalecer alianzas en esta lógica de confrontación.
Expansión del Concepto de Seguridad
Estas nuevas formas de confrontación obligan a una ampliación de los conceptos tradicionales de seguridad, que ya no pueden limitarse a la defensa del territorio y de la soberanía frente a amenazas convencionales. Ahora, deben incluir nuevas dimensiones como:
- Ciberseguridad
- Seguridad económica
- Seguridad energética
- Seguridad sanitaria
Algunos países han incorporado en sus estrategias el concepto de seguridad humana, que va más allá del tradicional enfoque de seguridad nacional.
